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Ubicamos el papel de Enlace en el marco
más amplio del quehacer de las organizaciones civiles. Este ha sido un tema sumamente
debatido en los últimos años dado el cambio político suscitado en el año 2000.
Para Enlace, a partir de la lectura que hacemos de las tendencias del contexto,
podemos señalar a grosso modo que el papel de los OSC puede plantearse en tres
aspectos centrales, que son los siguientes:
Un rol ético: beber de nuestro propio pozo.
Dadas las condiciones de pobreza en la
vida de millones de mexicanos, resulta un deber ético -y para muchas organizaciones
civiles implicaría una recuperación de su génesis social- la vinculación con los
sectores populares, especialmente con aquellos más marginados, explotados y oprimidos.
Las OSC no podemos aspirar a incidir en las políticas públicas, ni en la verdadera
transformación de la realidad, sino desplegamos un gran esfuerzo por articularnos con
los diferentes y múltiples actores sociales civiles y populares del campo y las ciudades.
Enraizarse, generar procesos de trabajo de educación y promoción con mujeres, indígenas,
niños, jóvenes, sindicatos, organizaciones campesinas, etc., ahí radicó nuestra principal
novedad y fortaleza en los años 70 y 80, lo que desde las redes civiles, nos dió la capacidad
de incidir en el proceso de democratización con el que cerró el siglo pasado. Sin embargo,
no basta generar agendas, elaborar propuestas, si luego no tenemos la fuerza social para hacer
que se cumplan o se apliquen. Para Enlace, insertarse en procesos sociales ubicados territorialmente
en diversas partes en toda la República, es beber de nuestro propio pozo.
Un rol propositivo: imaginar un nuevo proyecto de Nación.
No basta con impulsar procesos de trabajo
desde el ámbito de lo social y lo concreto, si no extraemos de ellos la savia que los
nutre. Es necesario, que a partir de toda esa práctica, las OSC construyamos – a través
de la sistematización de la misma – propuestas, múltiples, abarcadoras, consistentes y
pertinentes para resolver muchas de las problemáticas urgentes que vive la sociedad
mexicana. Propuestas replicables en escalas mayores, que puedan ser el sustento de nuestra
incidencia en política pública. Propuestas en diálogo con otros planteamientos que vayan
generando un discurso y un cuerpo conceptual, que sean aportes consistentes para la
formulación de un Proyecto de Nación diferente al que hoy tenemos y se impulsa desde el
gobierno. No se trata de proponer solo soluciones parciales, en terrenos donde el Estado
ha claudicado de sus responsabilidades, sino de generar propuestas alternativas de rumbo
y sentido para el conjunto de la sociedad. Retomando las reflexiones de Rafael Reygadas;
si en los 90 pudimos ir construyendo un nuevo imaginario de democracia, en el inicio de
este siglo debemos orientar nuestro esfuerzo en colaborar a parir un nuevo imaginario de
Nación. Desde la convicción de Enlace este nuevo imaginario se gesta sustancialmente desde
lo local.
Otro ámbito de gestación de este nuevo imaginario
es el propiamente institucional. La misma construcción de Enlace como organización, la
entendemos como un espacio formativo para sus propios miembros, hacia dentro queremos que
Enlace sea una escuela para la democracia para todos sus elementos, tenemos la convicción
de que Enlace y las demás OSC también podemos con ello contribuir al fortalecimiento de la
cultura democrática en nuestra sociedad.
Un rol sinérgico: todo a lo que sume, nada a lo que divida.
Como Enlace optamos por una alianza estratégica
con los sectores populares y marginados de nuestra sociedad, que no significa cerrazón, ni
sectarismo, y mucho menos intolerancia con respecto a otros actores sociales, sino todo lo
contrario. Las soluciones de raíz que se requieren para enfrentar problemas tan graves como
la pobreza y la impunidad, solo serán posibles si logramos converger en una visión compartida
con sectores empresariales, académicos y gubernamentales. Es en la riqueza de la diversidad
de la sociedad civil, donde se gestan las alternativas a las duras realidades sociales. Por
ello, sin perder la propia agenda como organismos civiles y movimientos sociales, debemos
establecer articulaciones con otros segmentos sociales para enunciar una agenda mayor, la que
por ejemplo, pueda formularse como Reforma del Estado. Necesitamos experiencias probadas que
permitan dialogar con universidades y centros superiores de investigación; debemos tener
proyectos de campo, desde una perspectiva de desarrollo integral, que sean atractivos por
interés propio, para segmentos empresariales dispuestos a asumir su responsabilidad social,
para ello necesitamos hacernos visibles y transparentes; leíbles a ellos. Necesitamos abrir
espacios de interlocución estratégica con los diferentes niveles de gobierno donde sea posible.
Es necesario construir un nuevo sujeto colectivo a través de un gran pacto social que permita
cambiar, no a los funcionarios en turno, sino el rumbo de la Nación. Necesitamos transmutar la
relación con la cooperación internacional desde esta perspectiva.
Las organizaciones de la sociedad civil frente al 2006
Para la jornada del 2006, las organizaciones
civiles no debemos jugar el mismo papel que jugamos en el 88 o en el 94; cuidar las
reglas del juego sin importar quien gane. Alcanzada la alternancia, en esta coyuntura
sí importa quien gane y con qué agenda, toca tomar posición frente a las opciones políticas,
y tomar posición no significa proselitismo electoral, sino demandar de las opciones realmente
existentes un planteamiento más radical para construir una Nación justa e incluyente.
Haciendo una lectura de la estructura
social, no ha habido modificaciones sustanciales del régimen y del modelo económico,
y la tendencia como hemos dicho, es que así continúe. Desde la sociedad civil hay
que apostar a darle un giro a esta tendencia: volver a colocar temas como el pago
de la deuda externa o el fobaproa; la democratización y ruptura del monopolio de
los partidos políticos; el tema de la equidad y el desarrollo social; la reforma
del Estado; la participación ciudadana, etc. En 2006 se vislumbra la posibilidad
de hacer un quiebre estratégico en este sentido. Por lo menos a ello habra que apostarle.
Las OSC, surgimos centralmente por la causa
de la igualdad social. Desde el 94 al 2000 se planteó un movimiento táctico centrado
en la limpieza y vigilancia de las reglas del juego electoral, pero no es ésta la causa
estratégica que nos debe orientar hacia adelante, sino la incidencia en el programa que
atienda el origen de la desigualdad y la justicia social. Es necesario que coloquemos
en el centro de nuestra acción política la construcción de alianzas estratégicas para
promover e impulsar la agenda social en el programa de Nación.
Si colocamos la elección como un factor
que puede ayudar a la transición democrática, - en el entendido de que es una oportunidad,
y no la oportunidad-, tenemos que buscar crear un polo civil que levante la agenda social
tanto en el proceso electoral (sin que esto signifique hacer proselitismo para alguno de
los candidatos) como post electoral, y aglutinar fuerzas para establecer puntos y términos
de negociación y contrapesos en una clara relación de autonomía. Enlace visualiza como
importante, conjuntar acciones en este sentido. Abrir un gran dialogo nacional, articular
esfuerzos, construyendo fuerza local, que alimente a un movimiento nacional que tenga capacidad
de incidir en la próxima coyuntura electoral.
Se puede constatar que en el futuro
cercano, en el país se generará un proceso de discusión amplia, en la cual pretendemos
–y creemos que podemos- influir, ubicando nuestros puntos en la discusión pública, en
principio estos son:
a) Reconocimiento de los Derechos Humanos Integrales.
Estos deberán ser elevados a rango constitucional, estableciéndose a la vez los
mecanismos para su justiciabilidad; en un frente amplio deberán ser reconocidos
como una demanda de toda la sociedad y no sólo como la demanda de las organizaciones civiles.
b) Reforma del Estado para la Democracia Participativa,
tanto en cuanto a mecanismos generalizados de democracia directa (plebiscito, referéndum,
iniciativa popular, revocación de mandato), como en términos de las creación de instrumentos
efectivos para la intervención de los diferentes actores sociales en las decisiones que
afectan a los distintos ámbitos de la sociedad (mujeres, trabajo, desarrollo social,
desarrollo urbano, medio ambiente…).
c) Reforma Social y Económica, que en lo inmediato ponga
en práctica políticas y programas realmente redistributivos, no programas compensatorios
ni asistenciales, se requieren por lo contrario programas para la generación inmediata de
empleos formales, fortalecimiento del tejido social, apoyo a las iniciativas de la sociedad,
reformas fiscales con carácter progresivo, redistribución de capacidades decisorias a los
órdenes de gobierno más cercanos a la ciudadanía.
En el hasta ahora muy probable escenario
del triunfo de Andrés Manuel López Obrador, vemos que existe la posibilidad de discutir
el modelo que ha marcado los rumbos del país en los últimos 25 años, se nos abre un
escenario complejo para hacer política pública. Vamos a ser más exigidos para explicar
y justificar lo que hacemos. Esto nos exige ser un sujeto civil más cohesionado y con
más capacidad de interlocución.
Como parte de las estrategias de interlocución
y negociación del sector civil, hay que considerar la posibilidad de colocar candidaturas
ciudadanas (no necesariamente de los organismos civiles), estableciendo reglas claras de
rendición de cuentas, como parte de una estrategia colectiva, y no solo como un conjunto
de decisiones personales desarticuladas. Además de que es legítimo que personas especializadas
del sector civil estén en espacios de gobierno, esta demostrado que, ciudadanos capaces en
espacios adecuados, pueden favorecer la interlocución frente a iniciativas ciudadanas y
sociales concretas.
Para la construcción de articulaciones y base social,
es fundamental entonces construir sociedad civil en cada estado, desde lo local, con
agenda propia, para contribuir a una iniciativa nacional que refleje el acumulado como
sector, y garantice que la acción política de negociación, no se desfase del proceso de
construcción de sujetos. Esto supone, entre otros aspectos, que las organizaciones que
están en distintos estados, como es el caso de Enlace, empiecen a visualizar en qué
acciones y espacios están, en la perspectiva de ir generando lógicas de confluencia lo
más amplias y plurales posibles en el corto y mediano plazo. En relación a las múltiples
iniciativas que se están gestando en el seno de la sociedad civil, la coyuntura nos debe
llevar a sumar en primera instancia con los referentes más cercanos, y luego con un amplio
espectro para la movilización. En todo caso, hay que tener fuerza para aportar a un proceso
de confluencia amplia pero con posicionamiento propio.
Es necesario que Enlace contribuya,
en las medidas de sus posibilidades, a superar la dispersión que existe
en el sector de las OSC, frente a esta importante coyuntura.
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