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Enlace, Comunicacion y Capacitacion Enlace, Comunicación y Capacitación: nuestro compromiso
Así leemos la realidad
(Posicionamiento e Identidad)
 

 

 
 

El quehacer de Enlace Comunicación y Capacitación, tiene como intención central - en la escala que le sea posible - contribuir a la transformación de la injusta realidad que actualmente existe en México, sobre todo la que viven los sectores más empobrecidos de nuestra sociedad. Hay aquí una opción ética y política, un proyecto de vida en el que Enlace es un instrumento y no una finalidad; una mediación, y como tal, como organización de la sociedad civil, encuentra su vitalidad en la capacidad que posea de dejarse interpelar por esta realidad, en la capacidad que tengamos quienes construimos este instrumento de responder pertinentemente a los retos y tareas que la misma realidad nos demande.

La desigualdad no es inevitable, la exclusión no tiene una causa mágica, la explotación no es cosa natural. La sociedad humana es obra de los seres humanos y confiamos en la capacidad de los seres humanos para transformar estructuralmente su entorno, y con ello transformarse a sí mismos, sin esta convicción de nada valdría nuestro trabajo.

La realidad: México inserto en la globalización

De una manera modesta - pero que quiere ser efectiva - nuestro trabajo busca responder a las principales tendencias que observamos se estarán dando en México en los próximos años.

Grandes tendencias que se generan como consecuencia de situaciones estructurales de nuestra organización como sociedad y su articulación con el mundo global, y a las que Enlace aspira a transformar aportando su pequeño trabajo. En términos muy generales, observamos las siguientes grandes tendencias estructurales para los próximos años en México:

Continuidad y profundización del modelo económico

La globalización económica mundial, en las condiciones en las que actualmente se esta dando, es una tendencia general que en gran medida explica la persistencia y profundización del modelo económico vigente en México desde el año 1982. Desde entonces a la fecha los gobiernos mexicanos, incluido el Foxista, han seguido al pie de la letra los patrones económicos impuestos desde los organismos financieros internacionales; privatización y desmantelamiento del Estado, apertura indiscriminada a la inversión extranjera, recorte al gasto público y control salarial en aras de equilibrio macroeconómico, etc. Existen diversos estudios académicos que analizan el comportamiento de la economía nacional en este periodo y demuestran que estas estrategias económicas solo han llevado al desmantelamiento de la infraestructura económica, la polarización social y el incremento de la población que vive en situación de pobreza, así como al incremento de la dependencia financiera de nuestro país con respecto a los Estados Unidos y Europa. Esta situación no es privativa del caso mexicano, en otros países de América Latina las condiciones se repiten.

La actual globalización económica sitúa al mundo en una perspectiva de grave crisis de sostenibilidad a corto y mediano plazo, de igual manera, ha llevado a la perdida de poder de los Estados nacionales, dejándoles márgenes muy pequeños de gestión económica autónoma, sin embargo, éstos, siguen siendo muy importantes para instrumentar el intercambio de mercancías y personas, los flujos financieros y la garantía de los pagos de la Deuda Externa, así como para el impulso de políticas favorables a la desregulación económica, el control de las poblaciones y programas compensatorios paliativos de la pobreza extrema. Los Estados son operadores de la globalización, y con ello han abandonado casi del toda su responsabilidad social como garantes de los derechos humanos de sus respectivas poblaciones.

El Tratado de Libre Comercio con América del Norte, esta muy lejos de ser un acuerdo de integración siquiera parecido al de la Unión Europea, en el que por ejemplo, aún con sus imperfecciones, se contemplaron aspectos tales como la apertura de fronteras para el flujo migratorio y los fondos de compensación regional, que permitió un proceso de integración más equitativo, yendo más allá de la sola compra y venta de mercancías, promoviendo un intercambio social, cultural y político. Ahora el modelo TLC pretende extenderse hacia toda América Latina, proyectos como el Plan Puebla Panamá, con los diferentes nombres que toma en cada estado de nuestro país, y el Acuerdo de Libre Comercio para las Américas, son ejemplo de ese proceso continuo, en el que el gobierno mexicano es punta de lanza para negociar y convencer a los “socios” latinoamericanos. Esta globalización económica bajo el control de los grandes capitales y las empresas transnacionales, es una tendencia del contexto mundial que repercute muy directamente en México. Es imposible no concluir que vivimos bajo el dominio político militar de los EU, la impunidad con que se justificó la guerra contra Irak, así lo demuestra, y nos evidencia la debilidad de la institucionalidad mundial.

Recientemente con la apertura a productos agropecuarios de EU y Canadá, si bien se ha favorecido el crecimiento económico de algunos sectores productivos, en general, se ha hecho evidente el grave deterioro económico y social del campo mexicano, que por décadas ha sufrido la ausencia de una política libre de clientelismos políticos, que promueva la inversión en investigación tecnológica y en la producción directa a través de créditos y subsidios. Es en el campo donde se observa con mayor claridad, el desastre total al que ha llevado este modelo económico de dominación global, impuesto a nuestro país, con el contubernio de los gobiernos en turno y las élites del poder fáctico nacional.

Son las localidades rurales – campo de acción de Enlace - donde la globalización se siente de manera más brutal y directa, y donde trabajos de promoción y educación popular pueden hacer ver con mucha claridad el conjunto de causas y consecuencias que explican, por ejemplo, fenómenos tan vitalmente dramáticos en las comunidades, tales como el crecimiento de la economía informal, la migración, la impunidad y el narcotráfico. La evidencia más clara del fracaso de este modelo económico que prioriza la estabilidad macroeconómica sobre el desarrollo humano integral, esta en las remesas de los mexicanos en los EU, que para el 2005, ya son el primer ingreso nacional sobre el petróleo.

Frente a todo ello, desde México, Enlace considera que con su trabajo, puede y debe aportar a la construcción de una ciudadanía global, que pueda tejer redes de resistencia y alternativas, que vayan engarzándose con iniciativas locales, nacionales e internacionales que pongan su grano de arena para que otra globalización sea posible, la de la solidaridad y fraternidad humana.

Partidocracia y derechización política

Enlace valora que en el año 2000 México dio un paso decisivo en su proceso de democratización. Lograr la derrota del PRI como Partido de Estado fue un triunfo que se fue gestando a lo largo de décadas de lucha y organización ciudadana y popular. Fox como candidato del PAN, a través de una innovadora y agresiva campaña publicitaria, logró atraer la simpatía de una gran parte del electorado y al mismo tiempo, ser garante de los intereses de los grandes capitales nacionales e internacionales, pues su “gobierno de empresarios y para empresarios”, daría estabilidad y continuidad al modelo económico promovido por el Priísmo desde 1982 y vigente hasta nuestros días.

Pasada la euforia electoral, en el sistema político ahora reciclado, se ha ido generando una tendencia que observamos se profundizara en los próximos años. Esto es, el secuestro de la esfera de lo político formal e institucional por parte de una misma élite política y económica, poseedora de un sistema de partidos políticos que le aseguran un monopolio político, un debate controlado y faccioso en las diversas estructuras del Estado Mexicano. Los diversos grupos de interés que dominan las cúpulas partidarias, las cámaras en el Congreso, los medios de comunicación, el sistema judicial, etc., lamentablemente, cada vez se parecen más entre ellos por la forma de operar y los intereses que representan, así como por el grave distanciamiento que como clase política guardan con la sociedad.

Como ejemplo de lo anterior, ahora el Congreso posee una vida propia, y se ha convertido en un contrapeso al otrora omnipotente Poder Ejecutivo, sin embargo, al mismo tiempo paradójicamente, menos representa a los mexicanos y los diferentes grupos sociales, particularmente a los marginados. Hay sus excepciones, pero en conjunto se observa esa distancia entre el electorado y sus supuestos representantes. El arribo de la marcha de indígenas zapatistas a la Ciudad de México en el año 2001, sus palabras en el Congreso, y posteriormente la aprobación de una Ley de Derechos Indígenas contraria a sus intereses y propuestas, solo evidencia esta distancia. Es probablemente el Partido de la Revolución Democrática, quien viniendo de una origen más vinculado a los movimientos sociales, sea quien más ha sufrido esta transmutación, pero al mismo tiempo es la única opción partidaria que posee esos vínculos sociales y conserva por lo menos, un discurso alternativo y de cambio del modelo económico.

Junto al fenómeno anterior, Enlace valora que con el ascenso de Fox a la Presidencia de la República se ha dado también el ascenso de importantes sectores de la derecha histórica en México ha puestos claves de decisión y control político. Los casos más claros en este sentido son, en el ámbito formal la participación de Carlos Abascal como Secretario del Trabajo y ahora en la Secretaria de Gobernación, y en el campo informal y por ello más delicado, el protagonismo de la señora Martha Sahagún de Fox y su Fundación Vamos México.

Para el tipo de trabajo de Enlace y del conjunto de las organizaciones civiles, el activismo de la esposa del presidente es muy preocupante, dado que pretendiendo situarse en el campo de lo civil, lo desvirtúa y corrompe al hacer su labor asistencial y de caridad, soportada en toda la influencia política que le proporciona ser esposa del presidente. La misma política social del gobierno foxista, se achica y margina ante iniciativas de este tipo. Otra tendencia posible, y que afecta a la verdadera sociedad civil, es que alrededor de ella, se puede estar tejiendo, un derecha política, que pretendiéndose civil y generando una base social a través de la caridad y la asistencia, quiera disputar la presidencia para el año 2006. Todo ello manipulando la acción cívica, filantrópica y social para esos fines.

Descomposición de la vida comunitaria y social; deterioro ecológico

Desde Enlace, lamentablemente observamos que esta perdida de atención de los gobernantes hacia las verdaderas prioridades de la población a la que se supone sirven, genera que los instrumentos e instituciones que la sociedad mexicana se ha dado a lo largo de su historia, para su bienestar y protección funcionen mal o incluso dejen de hacerlo, lo que repercute en la calidad de vida de la sociedad en su conjunto. Disminuir el gasto social, mantener el control salarial, convertir al país en una gran maquiladora, puede quizás hacer que la balanza macroeconómica se mantenga estable y cumplamos con nuestros acreedores internacionales, pero también ha conducido a la miseria y mal vivir de la mayoría de los mexicanos.

No invertir en educación, cultura, vivienda, creación de empleos, generación de ciencia y tecnología, en la proporción que una sociedad necesita para sobrevivir y desarrollarse, es condenarla a su desintegración, y eso es lo que se ha sucedido en México en los últimos 20 años. Ello ha impactado negativamente en la sociedad, la ha descompuesto. Esta es una tendencia que lamentablemente no observamos que se vaya a modificar en los próximos años.

Todo esto significa que los volúmenes de migración, narcotráfico, impunidad e inseguridad pública crecerán geométricamente. Crisis en la cohesión familiar o desintegración familiar, proliferación de adicciones, crisis de valores sociales, discriminación, feminicidios, propiciados por los panegíricos a la violencia desde los medios de comunicación masiva que cada dia tienen una mayor influencia ideológica (específicamente la televisión); el narcotráfico como estilo de vida a emularse, pérdida de la esperanza de movilidad social como mérito del esfuerzo propio y colectivo. Falta de solidaridad y desgaste en las formas tradicionales de participación de la sociedad civil, incremento en la violencia e inseguridad pública debida a una absoluta corrupción e ineficiencia del sistema de procuración de justicia. Una falta de credibilidad de la sociedad en esas instituciones.

Desde Enlace, merece mención específica la situación ecológica, por su importancia y la trascendencia que cada día cobrará esta tendencia -lamentablemente- también negativa. Hay un evidente deterioro ecológico, y su consabido impacto en la misma sustentabilidad del planeta, así como en la calidad de vida de todos los seres vivos que lo habitamos. Es evidente también, la respuesta inadecuada que tanto desde lo gubernamental como desde lo social se le da esta problemática. Existe poca conciencia y educación cívica con respecto a este tema, baste de ejemplo, la dificultad para inculcar los hábitos sociales para los procedimientos de clasificación y reciclado al tirar la basura. La desaparición de pulmones por la sobrepoblación y el descuido, nos habla de la negligencia social y gubernamental con respecto al cuidado y la protección de los recursos naturales. Para complicar más, se da la existencia de instituciones que se ostentan como ecológicas, que en verdad solo afectan a la población, promueven desalojos y hacen negocios turbios. Hay una desinformación general y una legislación permisible para la introducción y uso de transgénicos y abonos químicos, y con ella la biopiratería. La falta de agua en el mediano plazo provocará movilizaciones sociales tan importantes como las que hasta ahora se han visto para casos de carácter político. A Enlace le preocupa que los seres humanos no hayamos comprendido todavía que la naturaleza tiene un valor en sí misma, y que de la interacción que tengamos con ella dependerá nuestra propia existencia en el planeta.

Hasta ahora todos y cada uno de los programas y medidas tomadas por los gobiernos priístas y ahora el de Fox, no han resuelto sustantivamente ninguno de estos acuciantes problemas de los mexicanos.

Desde los trabajos locales en los que Enlace esta involucrado podemos vivir y conocer de fondo estas realidades. Desde esos lugares se miran muy distintos los discursos oficiales sobre las supuestas mejorías y bonanzas futuras.

Estas lamentables tendencias no se detendrán mientras las grandes políticas y condiciones macroeconómicas no cambien, pero no podemos esperar pasivamente a que esto suceda. Enlace quiere situar su trabajo desde la atención local a estas problemáticas, que bien podrían enunciarse como verdaderas emergencias sociales.

Resistencia y conformación de un polo social alternativo

A pesar de las tendencias anteriormente descritas, no es posible dejar de señalar otra más que a juicio de Enlace resulta esperanzadora. Esta tiene que ver con un conjunto muy grande de experiencias organizativas de la ciudadanía y los sectores populares en todo el país, todavía muy dispersas y desorganizadas, pero existentes y activas. En los últimos años, grandes sectores de la sociedad mexicana, incluyendo a muchas de estas expresiones organizadas, han transitado de una alta expectativa abierta por el cambio presidencial, a una enorme frustración por los nulos cambios sustantivos que se han dado. Y no solo, también han entrado a este conjunto importantes sectores empresariales que no ven reflejadas en las políticas de apertura indiscriminada sus propios intereses, ni la búsqueda de un bien común.

En los primeros años de este siglo en México, se han dado ya varias movilizaciones muy significativas. La primera en el 2001, la marcha indígena de Chiapas a la Ciudad de México, que recorrió buena parte del país levantando simpatías y apoyos. Esta fue la expresión de un México profundo e histórico, que reivindica su derecho a ser un habitante digno de este país. Y en enero de 2003, dos movilizaciones; El Campo no aguanta más, y contra la Guerra en Irak. La articulación entre organizaciones campesinas de todo el país fue un fenómeno extraordinario, de igual manera la forma en que la marcha por la paz se inscribió en la gran manifestación mundial (30 millones de personas), dando un ejemplo de porvenir, de la futura globalización de la humanidad. En el 2004 la movilización ciudadana contra la violencia e inseguridad pública, que aún siendo convocada por fuerzas políticas que pretendían utilizar este descontento para golpear a sus opositores, fueron rebasados y la ciudadania logro marchar, si caer en la lógica partidaria y ser utilizada con fines sectarios. Y más recientemente la movilización contra el desafuero del Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, que independientemente del signo político de este personaje, se convirtió en una gran movilización social por la defensa de la democracia y los derechos ciudadanos. En ese despliegue de alegría ordenada, de reclamo festivo, de militancia cívica se asomó una gran energía social capaz de dar sentido a la lucha política de partidos y personajes. Para Enlace estas manifestaciones son signos claros de la fortaleza de la sociedad movilizada. Signos que dan cuenta de una tendencia también latinoamericana: aquella que condensa aspiraciones de liberación social y de participación política de múltiples actores excluidos (de clase, etnia, género, generacional), que quiere instituciones fuertes que controlen a los poderes políticos y sociales, que permitan la representación de los intereses populares, que propicien la redistribución del poder y fomenten una forma de vida en la que se respeten la integralidad de los derechos de la humanidad.

En cada Estado de la República hay expresiones diferentes de sociedad organizada, inconforme con el proyecto de país que se impulsa desde el gobierno. Es necesario redoblar los esfuerzos para avanzar en la coordinación de todas estas expresiones. La alternancia política del año 2000, generó un proceso de confusión y desarticulación de los movimientos civiles y populares, sin embargo, en este momento se esta avanzando en la conformación, todavía muy inicial, de un gran frente contra el neoliberalismo; los movimientos campesinos e indígenas, sindicales, de organizaciones civiles, de mujeres, jóvenes, etc., están confluyendo en él. Por otro lado, también se observan fuertes planteamientos de desacuerdo de sectores empresariales, por ejemplo, de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra) que aglutina a la mayoría de los medianos y pequeños empresarios en México, con respecto a la política de apertura indiscriminada al comercio exterior, que ha golpeado fuertemente a este sector.

Enlace y el resto de las organizaciones de la sociedad civil, hemos logrado, después de más de una década de trabajo y gestión política, una legislación que por primera vez en la historia de este país nos reconoce como entes de interés público que debe ser fomentado. La promulgación de esta ley en la Ciudad de México fue resultado de los cambios de poderes en esta entidad, y es la Ley Federal de Fomento a las Actividades de las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC), la que marca un rumbo – no exento de dificultades – por el que se deberemos de transitar en los próximos años. Esta ley nos habla de una tendencia –que ojala sea irreversible- de mayor apertura a la participación de la sociedad civil, de una tendencia a descentralizar la actividad política de las entidades formales, como partidos y cámaras. Un riesgo puede ser el incremento en regulaciones y controles gubernamentales hacia las OSC, pero es también una oportunidad para incidir en los planes y programas gubernamentales que apoyan necesidades sociales y en los que las OSC podemos participar. Esto a su vez nos reta a una mayor exigencia para la profesionalización y transparencia de nuestras organizaciones.

Otra ley que ha sido muy importante y marca una tendencia positiva ha sido la Ley Federal de Acceso a la Información Pública Gubernamental. Esto nos habla de un avance en la cultura social por una mayor exigencia en la transparencia y rendición de cuentas de las entidades gubernamentales, y que debe ser a su vez, una tarea de las OSC; hacer que esta cultura de la transparencia sea equitativa para todos los actores sociales. Para ello, nosotros deberemos dar muestra con el ejemplo.

Desde Enlace vemos que la sociedad mexicana ha cambiado en los últimos años. Mayor acceso a la información y mejores niveles educativos permiten hablar de una sociedad cada vez más consciente y politizada, con limitaciones todavía, como por ejemplo, hay una mayor conciencia del cuidado de la ecología, pero con poco impacto en la vida práctica. Hay una mayor preocupación por promover un consumo responsable e incluso hay la creación de legislaciones adecuadas, sin embargo, estamos lejos de tener fuertes movimientos de consumidores que pueden poner en jaque a las empresas poco responsables socialmente. Hay una mayor conciencia y aceptación de las diferencias, sin embargo, todavía pesa la discriminación, y estos cambios no se reflejan en legislaciones favorables a esta cultura de la tolerancia. La participación de las mujeres es una realidad, aunque falta mucho por hacer. Por último y tomando en cuenta todo lo anterior, consideramos que en los próximos meses, conforme se acerque nuevamente la coyuntura de la elección presidencial, será urgente constituir una gran alianza social por un nuevo pacto nacional, que plantee no solo el recambio de personas y partidos, sino el cambio en la dirección del proyecto nacional.

Vale la pena mencionar que en este sentido, las experiencias de gobiernos de izquierda en América Latina en Chile, Brasil, Uruguay, – a pesar de sus limitaciones – así como los fuertes movimientos sociales en Ecuador y Bolivia, resultan sumamente esperanzadoras y aleccionadoras. El incremento en la participación y organización del Foro Social Mundial, nos hablan de expresiones globales de una organización de la sociedad civil planetaria, que afirma en el discurso y la acción de que Otro Mundo es Posible.

   
 
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